Aquí estamos de nuevo, después de aproximadamente un mes, a escribir en el blog. Ha sido un periodo intenso y ahora, con las fiestas terminadas, queremos contaros un poco de nuestra Navidad boliviana, ¡nuestra primera Navidad al otro lado del océano!
¿Por dónde empezar? quizás diciendo que ha sido una Navidad “extraña”, tan diferente de aquello que siempre hemos vivido en Milán y Murcia. Nos ha costado un poco llegar a sentir la atmósfera, en parte por el calor sofocante, en parte por la ausencia de toda la estructura típica europea (las luces, los mercados, las carreras por los regalos…). También hemos sentido la falta de nuestras familias, de las personas con las que siempre hemos compartido estos días, de “nuestra” Navidad. Pero ha sido una Navidad hermosa, al tiempo que muy especial y muy simple.
Con los chicos empezamos ya a principos de diciembre a preparar los adornos para las casas… hemos hecho dos belenes de arcilla, estrellas con cartón y purpurina para colgarlas en el árbol, las tarjetas de felicitación, ángeles… y luego con todo esto y el material ya preparado el año anterior hemos adornado los dos centros. Los belenes han quedado bien, sobre todo son origininales, hay, por ejemplo, animales raros, en los que alguién ve una vaca, otros una oveja y alguno más un cerdito. En el centro de noche María tiene un niño en brazos y otro en la cuna. No está históricamente comprobado que Jesús no tuviese un hermano.
También hemos adornado nuestra casita, con un pequeño árbol de Navidad y un Belén boliviano que han comprado Maribel y Wen, dos figuras de maderas pintadas, ella con el pequeño bebé en la espalda. Al lado hemos puesto una cholita (así se les llama a las mujeres índigenas del occidente del país), con sus trenzas negras, la pollera (falda) de colores y las sandalias de rueda de coche. También ella con un niño en el awayo. Todo puesto encima de una olla, cubierta con la bandera de la paz.
También Antonio e Inma han puesto un Belén boliviano, pequeño y de colores vivos, con una llama al puesto de la mula.
EL Plan 3000 en los días navideños no eran tan diferente a lo normal, sólo algún puesto más en la rotonda, con petardos varios, panettones (!?), regalos para niños. En el centro de la ciudad sin embrago si que se respiraba un poco más el aire festivo, con grandes ángeles en la plaza principal, y algunos chicos disfrazadosde Papá Noel (¡que calor!) en las puertas de las tiendas.
Pero todo, al menos lo que hemos visto, mucho más sencillo y menos recargado respecto a “nuestro mundo”. Nos han impresionado las cestas navideñas, barreños de plástico con galletas, coca cola, arroz. Nada de jamón, vino, champán, caviar o salazones.
Todo más básico.
Como ya se sabe, es más fácil hacer feliz a quien siempre a vivido con poco. Bastaba ver las caras de los chicos delante a los regalos que les hicimos en Nochebuena.
Nochebuena fue un día normal, hasta que fuimos al centro de noche, allí empezamos a festejar, cantando villancicos. Todo el mes de diciembre intentamos que los escucharan, un poco por crear atmósfera, un poco porque el regueton al final resulta pesado. Pero la tarea ha sido ardua… ¡sólo los pequeños lo apreciaban!
Con todo ha sido bello cantar, acompañados por guitarra, flautas, zampoña (las flautas de pan, hechas con caña) y tambores.
La cena fue sencilla, pero abundante y buena, ¡aquí no se come a menudo cerdo!
Más tarde salimos fuera y delante de la casa, acá es tradición, tiramos petardos varios, para gozo de grandes y pequeños… fue un momento divertido, bellisimo verlos a todos en fila, desde el más pequeño de siete años al adolescente de diecisiete, esperando su pequeña bomba que explotar.
Y al final de la noche, quizás el momento más emocionante. Entramos de nuevo todos en casa donde cada chico recibió dos regalos, una camiseta nueva y una pulserita de Mickey Mouse. Ver la alegria en sus ojos, escuchar sus agradecimientos, mirarlos mientras se probaban la camiseta o se ayudaban a ponerse la pulsera resultó hermoso y significativo. Estamos experimentado una cosa que muchos ya nos decían y teoricamente ya sabíamos de memoria: Se aprende realmente tanto de la gente que tiene poco.
El día de Navidad estuvimos jugando, por la mañana al bingo (con premios, obviamente) y por la tarde con un mega partido de fútbol voluntarios contra chicos, en el que los primeros fueron barridos por los segundos… ¡o quizás los primeros se dejaron ganar por miedo a la venganza!
También el 31 fue un día de diversión con los chicos. La noche, después de la cena con keperí (una parte de la vaca que todavía no sabemos cuál es), hemos “hecho tarde” con el karaoke… esperando la hora de los petardos los chicos cantaron el entero repertorio latinoamericano y español, desde las canciones de amor a las más típicas y tradicionales… han reído como locos y se lo han tomado en serio como verdaderos cantantes, ¡si bien los resultados no eran iguales!
Eso sí, aunque la atmósfera fuese de fiesta y ese era nuestro objetivo, para algunos de ellos también han sido días tristes, como siempre pasa cuando uno se siente solo. Los recuerdos de la familia, de otras Navidades, remueven dentra quién sabe que sentimientos y melancolías.
El día después, cumpleaños de Dani, lo celebramos descansando todo el día y comiéndonos una estupenda tarta de chocolate.
Para terminar las fiestas, el seis de enero, día en el que hemos despedido a Maribel y Wen, que a la tarde siguiente volvieron a España, dimos a todos los chicos algunas chucherías al tiempo que les explicábamos la tradición de los Reyes Magos.
¡Feliz año a tod@s!
Ceci y Dani, Dani e Ceci
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Eccoci di ritorno, dopo circa un mese, a scrivere per il blog. E’ stato un periodo intenso questo e ora, a feste finite, vogliamo raccontarvi un po’ del nostro natale boliviano, il nostro primo natale dall’altro lato dell’oceano!
Da dove partire? Forse dal dire che è stato un Natale “strano”, così diverso da quello che abbiamo sempre vissuto a Milano e Murcia. Abbiamo fatto un po’ fatica a sentirne l’atmosfera, un po’ per il caldo soffocante, un po’ per la mancanza di tutta la struttura tipica europea (le luci, i mercatini, le corse per i regali…). Abbiamo anche sentito la mancanza delle nostre famiglie, delle persone con cui sempre abbiamo condiviso questi giorni, del “nostro” Natale. Ma è stato un bellissimo Natale, allo stesso tempo molto speciale e molto semplice.
Coi ragazzi abbiamo iniziato a principio di dicembre a preparare gli addobbi per le case…abbiamo fatto due presepi con l’argilla, le stelline con cartoncino e brillantini da appendere all’albero, i biglietti di auguri, gli angioletti…e poi con tutto questo e del materiale preparato per il precedente Natale abbiamo adornato i due centri. I presepi sono venuti bene, soprattutto sono originali, ci sono per esempio animali rari, in cui qualcuno vede una mucca, altri una pecora e altri ancora un maialino. Nel centro di notte Maria ha un bimbo in braccio e uno nella culla. Del resto non è storicamente accertato che Gesu’ non avesse un fratello.
E poi c’è stato l’addobbo della nostra casetta, con un mini alberello di Natale e un presepe boliviano comprato da Maribel e Wen, due figure di legno colorato, lei con il piccolo sulla schiena. E accanto ci abbiamo messo una cholita (così chiamano qui le donne indigene dell’occidente boliviano), con le sue trecce nere, la pollera (gonna) colorata e i sandali di gomma d’auto. Anche lei con un bimbo nell’aguayo. Il tutto messo su di una pentola, coperta con la bandiera della pace.
Anche Antonio e Inma han messo un presepe boliviano, piccolo e colorato, con un lama al posto dell’asino.
Il Plan 3000 nei giorni natalizi non era così diverso dal solito, solo qualche bancarella in più nella Rotonda, con mortaretti e petardi vari, panettoni (!?), regali per i bimbi. Nel centro invece si respirava un po’ di più l’aria festiva, con grandi angeli nella piazza principale, e qualche ragazzo vestito da Babbo Natale (che caldo!) fuori dai negozi .
Ma tutto, almeno quello che abbiamo potuto vedere, molto più semplice e meno sfarzoso rispetto al “nostro mondo”. Ci han colpito le ceste di Natale, catini di plastica con biscotti, coca cola, riso. Niente Amaretto di Saronno, parmigiano, olio pregiato pugliese.
Tutto più basico.
E come già si sa, è più facile fare felice chi sempre ha vissuto con poco. Bastava vedere le facce dei ragazzi davanti ai regali che abbiamo dato la sera di Natale.
La vigilia è stata una giornata normale, fino a quando arrivati al centro di notte, abbiamo iniziato a festeggiare, cantando i “villancicos”, le canzoni di Natale. Tutto il mese di dicembre abbiamo cercato di farle ascoltare ai ragazzi, un po’ per creare l’atmosfera, un po’ perchè il reggaeton alla lunga è pesante. Ma l’impresa è stata davvero ardua…solo i più piccoli apprezzavano!
Comunque è stato bello cantare, accompagnati da chitarra, flauto, zampoña (flauto di canne), tamburi.
La cena è stata semplice, ma abbondante e buona, non si mangia spesso il maiale qui!
Più tardi siamo andati fuori e davanti alla casa, qui è tradizione, abbiamo tirato petardi vari, per la gioia di grandi e piccini…è stato un momento divertente, bellissimo vederli tutti in fila, dal piccolo di sette anni all’adolescente di diciassette, aspettando il suo piccolo fuoco d’artificio da far scoppiare!
E a fine serata, il momento forse più emozionante. Siamo tutti rientrati in casa dove ogni ragazzo ha ricevuto due regali, una maglietta nuova e un braccialetto con topolino. Vedere la gioia nei loro occhi, sentirli ringraziare, guardarli mentre si provavano la maglietta e si aiutavano tra loro a mettersi il braccialetto è stato bello e significativo. Stiamo sperimentando una cosa che in molti ci avevano detto e che teoricamente sapevamo già a memoria: si impara proprio tanto dalla gente che ha poco.
Il giorno di Natale abbiamo passato il tempo giocando, la mattina con la tombola (a premi, ovviamente) e il pomeriggio con una mega partita di calcio volontari contro ragazzi, in cui i primi sono stati stracciati dai secondi…o forse i primi hanno fatto vincere i secondi per paura della vendetta!
Anche l’ultimo dell’anno è stato un momento di divertimento coi ragazzi. La sera, dopo la cena con keperì (una non ben identificata parte della mucca), abbiamo “tirato tardi” con il karaoke…aspettando l’ora dei mortaretti i ragazzi hanno cantato l’intero repertorio latinoamericano e spagnolo, dalle canzoni d’amore a quelle tipiche…si sino divertiti da matti e impegnati come veri cantanti, anche se il risultato non era proprio uguale!
Purtroppo, anche se l’atmosfera generale era di festa e quello era il nostro obiettivo, per alcuni ragazzi sono stati giorni un po’ tristi, come sempre accade per chi si sente solo. Il ricordo della famiglia, di altri Natali, rimuove dentro chissà quali sentimenti e malinconie.
Il giorno dopo, compleanno di Dani, abbiamo potuto festeggiarlo riposando tutto il giorno e mangiandoci una buona torta al cioccolato.
Per terminare le feste, il sei gennaio, giorno in cui abbiamo salutato Maribel e Wen che il pomeriggio seguente sono ripartiti per la Spagna, abbiamo dato a tutti i ragazzi un po’ di dolci, spiegandogli la tradizione spagnola dei Re Magi.
Buon anno a tutti e tutte!
Ceci e Dani, Dani y Ceci


ceci ma eri te in porta alla partita volantari vs ragazzi?
anche voi ci siete mancati tanto!
b.anno e b.continuo.
un abbraccio
dalla studentessa nicolai
cavolo non lo sapevo che il primo gennaio era il compleanno di Daniel… AUGURI!!!
(ma quanti sono?)
“Stiamo sperimentando una cosa che in molti ci avevano detto e che teoricamente sapevamo già a memoria: si impara proprio tanto dalla gente che ha poco.”
grazie per ricordarcelo con la vostra esperienza
Stefano
ciao belli, bellissimi.
grazie, era un po’ che aspettavo questo racconto, ogni sera tornavo a casa, andavo sul blog e non c’era, ed ora me lo sono potuto leggere e rileggere.
grazie.
un abbraccio pieno di ciò che volete voi.
ma il nostro pacco vi è arrivato?
mari e peter