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¡Estamos vivos!

Hace un tiempo que no escribimos, los ritmos son intensos e intentamos vivir el tiempo de descanso… descansando al máximo (ahora que tenemos hamaca lo conseguimos muy bien) y dando alguna vuelta por la ciudad para recordar que existe otra Santa Cruz más allá del Plan 3000. Y es así que nos decimos “tenemos que escribir en el blog” y luego nunca lo hacemos…

Ahora aquí estoy (Ceci) un domingo tranquilo con un clima benévolo escribiendo sobre el viaje que hicimos en agosto (?hace ya dos meses!), mientras Dani prepara la comida. Estamos en Bolivia, pero no por ello nos tenemos que adecuar a la cultura machista en la cual sólo la mujer puede estar entre fogones.

En agosto hemos tenido la esperada vista de mis hermanas (de Cecilia), con el cuñado y tres amigas… una delegación italiana que ha llenado por algunos días nuestra casa de risas, paquetes de pasta “de verdad”, nutella y otras mil delicias de mi tierra, voces, libros en italiano, historias… muchas emociones en el estar con ellos AQU?, compartir estois espacios, estos ritmos,  nuestros paisajes cotidianos, nuestro vivir diario.

Obviamente la parte más emotiva ha sido la visita a OIKIA. En pequeños grupos y en días diferentes para no romper las dinámicas y equilibrios cotidianos del centro, han pasado algunas horas con los chicos, conocido el centro de día y el de noche, alguno me ha acompañado al mercado, alguno ha conocido las partes más aisladas del Plan 3000 y sus capillas con los techos de paja… No sabría decir si ha sido más emotivo para ellos o para nosotros. Es hermoso saber que ahora cuando  piensan en nosotros pueden imaginarnos más facilmente.

Ha sido importante escuchar y responder a sus preguntas, curiosidades, dudas. Oir sus opiniones, sensaciones, leer en sus ojos y sus palabras la felidad de haber conocido un proyecto bien hecho y que nos hace felices.

Como siempre una visión externa ayuda a tomar conciencia de muchos aspectos que siendo tan cotidianos escapan a la reflexión. Ayuda a pararse a pensar con más atención sobre lo qué estamos viviendo y cómo lo estamos viviendo.

Después de algunos días en Santa Cruz el grupo de seis mujeres y un hombre ha partido a un gran viaje boliviano y nosotros los hemos encontrado en la última etapa: La Paz.

Finalmente hemos salido de la reginón de Santa Cruz ?después de un año!

Hemos estado sólo unos pocos días y los hemos disfrutado de verdad. La llegada a La Paz (o mejor dicho a El Alto) ha sido incgreible. Teniendo pocos días viajamos en avión, de ese modo en dos horas cambiamos completamente de paisaje y clima. Llegando a la ciudad se sobrevuela el Illimani, imponente y nevada montaña, casi mágica, realmente me he emocionado con la vista, tan cercana que si se pudiesen abrir la ventanillas del avión probablemente ?podríamos haber tocado la nieve!

Pero hay otra cosa que impide quitar los ojos de la ventanilla. La Paz es una ciudad gigante metida en una gran cavidad y ya de lejos se ve como se mezclan imponentes edificios con casi chabolas. Y al lado, encima, El Alto, inmenso y completamente plano.

En los días paceños hemos sido huéspedes justo en una parroquia de El Alto, la ciudad más pobre de Bolivia, un tiempo parte de la Paz y hoy orgullosamente independiente. Un cartel recibe a la entrada de la ciudad : El Alto no es el problema, es la solución. Una ciudad gran, pobre, luchadora, con tantos problemas ligados a la pobreza: criminalidad, alocholismo, violencia, chicos de la calle, etc. Pero también una ciudad que busca soluciones, donde hay tantos proyectos, algunos apoyados por extranjeros, nacidos para mejorar las condiciones por medio del teatro, la educación, la integración… hemos concido sólo un poco, esperamos tener la oportunidad de volver y ver más.

Hemos sido perfectamente acogidos por Pepe Fuentes, un cura español en Bolivia desde hace años. Por medio de él y las personas que colaboran con él pudimos entrar en el ambiente y conocer algunos proyectos queridos y creados por él: una guardería, una escuela para chicos con diferentes discapacidades y un centro diurno para jóvenes y niños. Nos han sorprendido los espacios llenos de color y bien cuidados, la curiosidad de los niños y chicos que hemos encontrado, el amor por el trabajo que trasmitían las personas que hemos conocido,  los maravillosos resultados visibles  a simple vista.

También ha sido precioso el encuentro con los jóvenes con los que Pepe vive. Desde hace un año unos quince chicos en proceso de discernimiento viven en la misma casa, compartiendo cotidianeidad. Una elección no tanto -o no para todos. religiosa, como de búsqueda. Todos jóvenes de la zona que quieren comprometerse en la mejora de su entorno y lo quieren hacer partiendo de un compartir vida y valores. ?Nos ha parecido una cosa hermosa!

?Y qué decir de La Paz? Difícil definirla con adejtivos… seguramente curiosa, variada, especial. ?O no es especial una ciudad que tiene un mercado de la hechicería donde se venden fetos de llama? Hemos admirado (y la delegación italiana ha hecho un particular acopio) la esplendida artesanía llena de color, hemos caminado arriba y abajo por la callejuelas empinadas, hemos literalmente asaltado los minubuses… sobre éstos habría mucho que escribir… son parecidos, pero con menos espacio todavía, que los micros. Teniamos que ser veloces y seguros se queríamos subir los nueve con mochilas y bolsas, que risas…

Como en Santa Cruz no hay paradas, por tanto se sube y baja cuando se quiere, y dado que hay tantísimos minis en la ciudad en cada uno hay un vocero (joven, viejo, cholita…) que se encarga de ir gritando por la ventanilla los destinos… estupendo.

Una bella etapa ha sido la casa de Mujeres Creando, un colectivo de mujeres feministas y anarquistas que realiza muchas actividades: asesoría legal a mujeres con problemas, librería, bas, albergue… son conocidas por las pintadas que hacen en los muros, algunas se encuentran también en España.

Desde la Paz no está lejos el lago Titicaca, que para los bolivianos hace las veces de mar (?tanto que tienen allí incluso la marina!). Después de un viaje en el cual los colores fueron toda la graduación del amarillo al marrón (todo: tierra, campos, piel de las personas…) quitando el azul del cielo, llegamos a Copacabana, el pueblo que hay a orillas del lago. Disfrutamos con buenísimas truchas (orgullo del lugar), admiramos los colores del atardecer, paseamos en relax total… y al día siguiente visitamos la Isla del Sol, con restos arquelógicos Incas y una simpática llama con la que desgraciadamente osamos a bromear…

Pocos días, deciamos, pero muy intensos por diferentes motivos. Permanecen fuerte en la memoría tantos colores, el olor del Koa (una planta de la isla de Sol con la que se hace el incienso), la canción  con la que se han despedido los jóvenes de El Alto, los abrazos y las lágrimas que escapaban la última noche de las hermanas&company, el frío de La Paz, los desayunos preparados con tanto amor, con un pan que finalmente sabía a pan…?quién sabe si a alguno de vosotros, leyendo esto, le entran ganas de venir a encontrarnos…

Ceci e Dani, Dani y Ceci

Siamo vivi!!!

? da un bel po’ che non scriviamo, i ritmi sono intensi e cerchiamo di viverci il tempo del riposo…riposandoci al massimo (e adesso che abbiamo un’amaca ci riesce proprio bene) e facendoci dei giretti per la città per ricordarci che esiste un’altra Santa Cruz al di fuori del Plan 3000.

Così ci diciamo “dobbiamo scrivere sul blog” e poi non lo facciamo…

Ora però eccomi qui (Ceci) una domenica tranquilla con un clima benevolo a scrivere del viaggetto che ci siamo fatti ad agosto (ormai due mesi fa!), mentre Dani prepara il pranzo. Siamo in Bolivia, ma non per questo dobbiamo adeguarci alla cultura machista che vuole solo la donna ai fornelli…

Ad agosto abbiamo avuto la attesa visita delle mie sorelle, con cognato e tre amiche…una delegazione italiana che ha riempito per pochi giorni la nostra casetta di risate,  pacchi di “vera” pasta, nutella e altre mille delizie della mia terra, voci, libri in lingua italiana, racconti…

un’emozione grandissima stare un po’ con loro QUI, condividere questi spazi, questi ritmi, il nostro paesaggio quotidiano, il nostro vivere di tutti i giorni.

Ovviamente la parte più emozionante è stata la visita a OIKIA. In gruppetti e in giorni differenti, per non rompere le dinamiche e gli equilibri quotidiani del centro, hanno passato qualche ora con i ragazzi, conosciuto il centro di giorno e quello di notte, qualcuno mi ha accompagnato al mercato, qualcuno ha potuto conoscere le zone più isolate del Plan e le sue cappelle con i tetti di paglia…

Non so dire se l’emozione è stata più forte per loro o per noi.

E’ bello sapere che ora quando ci pensano possono immaginarci con più facilità.

E’ stato anche tanto importante ascoltare e rispondere alle loro domande, curiosità, dubbi. Sentire i loro pareri, le loro sensazioni, leggere nei loro occhi e nelle loro parole la felicità di avere conosciuto un progetto ben fatto e che ci fa felici.

Come sempre una visione esterna aiuta a prendere coscienza di molti aspetti che essendo così quotidiani scappano alla riflessione. Aiuta a fermarsi a pensare con più attenzione a cosa stiamo vivendo e come lo stiamo vivendo.

Dopo pochi giorni a Santa Cruz il gruppetto di 6 donne e un uomo è partito per un viaggione boliviano e noi li abbiamo raggiunti per l’ultima tappa: La Paz!

Finalmente siamo usciti dalla regione di Santa Cruz, dopo un anno!!!

Abbiamo fatto solo pochi giorni, ma sono stati intensi e ce li siamo goduti davvero. L’arrivo a La Paz (o meglio a El Alto) è stato incredibile. Avendo pochi giorni abbiamo dovuto viaggiare in aereo, cosi in due ore abbiamo cambiato completamente di paesaggio e clima. Arrivando alla città si sorvola l’Illimani, imponente e innevata montagna, quasi magica…davvero mi sono emozionata alla vista, così vicina che se si potessero aprire i finestrini dell’aereo probabilmente avremmo toccato la neve!

Ma c’è qualcosa di più che impedisce di staccare gli occhi dal finestrino. La Paz è una città gigante completamente immersa in una grande conca e anche da lontano si capisce che ci sono super palazzoni e catapecchie. E poi, accanto c’è El Alto, immenso e piattissimo.

Nei giorni paceñi siamo stati ospiti proprio in una parrocchia de El Alto, la città più povera della Bolivia, un tempo appartenente a La Paz e ora orgogliosamente indipendente. Un cartello accoglie l’entrata in città: El Alto no es el problema, es la solución. Una città grande, povera, luchadora, con veramente tanti problemi legati alla povertà: criminalità, alto tasso d’alcolismo e violenza, ragazzi di strada ecc. Ma è anche una città che cerca soluzioni, dove ci sono tanti progetti, alcuni appoggiati da stranieri, nati per migliorare le condizioni attraverso il teatro, l’educazione, l’integrazione…abbiamo conosciuto solo una briciola, speriamo di avere la possibilità in futuro di tornare e vedere di più.

Siamo stati stupendamente ospitati da Pepe Fuentes, un prete spagnolo in Bolivia da anni. Attraverso di lui e delle persone che collaborano con lui siamo potuti entrare un po’ nell’ambiente e conoscere qualche progetto da lui voluto: un asilo nido, una scuola per ragazzi/e con differenti disabilità e un centro diurno per giovani e bimbi/e in situazioni precarie. Siamo rimasti colpiti dagli spazi colorati e ben curati, dalla quantità di bimbi e ragazzi incontrati, dall’amore per il lavoro trasmesso dalle persone lì conosciute, dai meravigliosi risultati visibili ad occhio nudo.

Molto bello è anche stato l’incontro con i giovani con cui vive Pepe. Da un anno infatti una quindicina di ragazzi in discernimento vive nella stessa casa, condividendo la quotidianità. Una scelta non tanto -o non per tutti- religiosa, quanto di ricerca.  Sono tutti ragazzi della zona che vogliono impegnarsi per migliorare il loro intorno e lo vogliono fare partendo da una condivisione di vita e di valori. Ci è sembrata proprio una bella cosa!

E che dire di La Paz?! Difficile definirla con aggettivi…sicuramente è curiosa, varia, speciale.

O non è speciale una città che ha un mercato di stregoneria dove si vendono feti di lama??? Abbiamo ammirato (e la delegazione italiana ha fatto particolare incetta) lo splendido artigianato coloratissimo, abbiamo camminato su e giù per le stradine ripide, abbiamo letteralmente assalito i minibus…ecco su questi ci sarebbe parecchio da scrivere… sono simili, ma ancora meno spaziosi, ai micro. Dovevamo quindi essere veloci e convinti se volevamo salirci in 9, con zaini e borse! Quanto ridere…

Come a Santa Cruz non ci sono le fermate, quindi si sale e scende quando si vuole, e dato che sono tantissimi i minis nella città, su di ognuno c’è una persona incaricata (un giovane, una cholita, un vecchio…) che grida fuori dal finestrino la destinazione…stupendo…

Una bella tappa è stata la casa di mujeres creando, un collettivo di donne femministe e anarchiche che ha un sacco di attività: appoggio legale a donne in difficoltà, libreria, bar, ostello…sono famose per le scritte femministe che lasciano sui muri, alcune si trovano anche in Spagna.

Da La Paz non è lontano il lago Titicaca, che per i boliviani fa le veci del mare (tanto che c’è la marina!!). Dopo un viaggio i cui colori sono stati la gradazione dal giallo al marrone (tutto: terra, campi, pelle delle persone) a parte l’azzurro del cielo, eccoci a Copacabana, il villaggio sul lago. Ci siamo goduti trote buonissime (vanto del posto), abbiamo ammirato i colori del tramonto, abbiamo passeggiato in totale relax…e il giorno dopo abbiamo visitato la vicina Isla del Sol, con reperti archelogici Inca e un simpaticissimo lama con cui disgraziatamente abbiamo osato scherzare…

Pochi giorni, dicevamo, ma intensi per molti motivi. Rimangono forti nei ricordi tanti colori, il profumo del Koa,( una pianta della Isla del Sol con cui si fa l’incenso), la canzone con cui ci hanno salutato i ragazzi de El Alto, gli abbracci e le lacrime sfuggenti nella notte della partenza delle sorelle & company, il freddo di La Paz, le colazioni preparateci con tanto amore, con un pane che finalmente sapeva di pane…chissà che a qualcuna/o di voi, leggendo, venga voglia di raggiungerci…

Ceci e Dani, Dani y Ceci

Por fin. Después de algo más de 7 meses hace unas semanas (ya una par de meses) conseguimos hacer nuestro primer viaje: tres días a Samaipata.

Samaipata es un pueblecito de unos 3.500 habitantes situado en la zona valluna del departamento de Santa Cruz, aunque esto de valluna pueda sonar a no muy montañoso no es así, ya que son valles pre-andinos, de hecho Samaipata está a unos 1700 metros de altura. Está a unos 120 km de la ciudad, lo que puede paracer poco, pero el estado de la carretera, gran parte no tiene ni asfalto y es montañosa, unido al estado en sí de los vehículos que la transitan, hacen que el recorrido no dure menos de tres horas, si no hay problemas, como por ejemplo tuvimos a la vuelta donde nos encontramos con el camino cortado por obras y tuvimos que esperar más de una hora hasta que lo abrieron. El caso es que allí llegamos en nuestri trufi (taxi de recorrido y precio más o menos fijo), después de un viaje en compañía de Enzo, un chico joven de la misma Samaipata que nos sirvió como primer guía ya que nos explico muchísimos detalles de la historia, de la zona, de la gastronomía… y también en compañía de Eduin (escrito tal y como yo lo he hecho), el conductor.

Bien aconsejados habíamos reservado en la Posada del Sol, es cierto que en Samaipata hay muchísimos hostales bonitos y acogedores, pero este, muy cerca de la plaza principal, pero lo bastante lejos como para gozar de la absoluta tranquilidad, es especialemente indicado para el reposo. Con un jardín precioso, dos loros y plantas de mil colores, junto a una vista de montañas maravillosas te permite reposar y desconectar al máximo. Además la dueña, Rosario, es encantadora.

Pudimos pasear por el pueblo, comer estupendamente, desde filete en salsa de coca, a raviolis vegetarianos slow food, de la finca la Víspera, un sitio de unos holandeses en el que preparan mil infusiones y los platos te los preparan con alimentos que recogen directamente del huerto, viendo en primera persona como lo hacen. También, en honor a Wen, comimos el lomito Vaca Loca, de un lugar del mismo nombre.

Pero el principal atractivo de Samaipata es el “Fuerte”, un yacimiento arqueológico pre-incaico que se descubrió hace ahora unos 35 años. Se estima que tan sólo el 1-2% esta excavado, pero ya ese poco es impresionante. Tuvimos la suerte de tener como guía a Darnelio, todo un personaje que, ataviado con sombrero cowboy con pluma inlcuida nos fue contando todo, con la particularidad que en los años 70, cuando se empezaron las excavaciones el fue uno de los primeros de aquellos equipos, no como arquelogo, sino como obrero, y su padre fue el primer guarda de las ruinas. Gracias a ello nos enseñó fotos de aquella epoca en las que pudimos observar grabados que ya no se ven o el color original de la piedra, ahora oscurecido por la resina de los árboles. Con él también conocimos el dicho quechua más famoso: Ama sua, ama llulla, ama khella “no seas ladrón, no seas flojo (vago), no seas mentiroso ”, todavía se usa a menudo y, según la historia, viene de las tres leyes que impusieron los incas al conquistar el Fuerte.

Bajando del fuerte descubrimos, tallado en la piedra, el enorme rostro indígena que podéis ver en la foto, impresionante.

No lo hemos dicho, pero Samaipa, como está escrito en el título, quiere decir “descanso en las alturas”, y precisamente eso fueron, tres días de absoluto descanso, en las alturas. Hasta el curioso regreso, donde el viaje se alargo durante más de una hora por obras en la carretera, la cortaron hasta que les  apeteció volver a abrirla… y por extraño que parezca, apenas la cortaron, en un punto en mitad de la nada, rodeados de montañas, y con el pueblo más cercano a unas decenas de kilómetros, comenzaron a aparecer señoras, “doñas”, armadas con “neveras” portátiles vendiendo alimentos varios. Así es este país.

Dani y Ceci, Ceci e Dani

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Finalmente. Dopo poco più di 7 mesi qualche settimana fa siamo riusciti a fare il nostro primo viaggio: tre giorni a Samaipata.

Samaipata è un paesello di circa 3.500 abitanti situato nella zona valligiana della regione di Santa Cruz, anche se dire “valligiano” può suonare non molto montagnoso non è così, dato che sono valli pre-andine, infatti Samaipata è a 1700 metri.

E’ a 120 km della città, che può sembrare poco, ma lo stato della strada (gran parte non è asfaltata ed è montagnosa), e lo stato dei veicoli che ci transitano, fanno sì che il percorso non duri meno di tre ore, se non ci sono problemi, come per esempio abbiamo avuto al ritorno quando abbiamo trovato la strada bloccata per lavori e abbiamo dovuto aspettare più di un’ora perchè la riaprissero al traffico.  Comunque lì siamo arrivati nel nostro trufi (taxi con percorso e prezzo più o meno fisso), dopo un viaggio in compagnia di Enzo, un ragazzo di Samaipata che è stato la nostra prima guida dato che ci ha spiegato moltissimi particolari della storia, della zona, della gastronomia…e anche in compagnia di Eduin (scritto proprio così), il conducente.

Seguendo buoni consigli avevamo prenotato nella Posada del Sol. A Samaipata ci sono vari hostales belli e accoglienti, ma questo, vicino alla piazza principale, ma abbastanza lontano tanto da poter godere di assoluta tranquillità, è particolarmente adeguato al riposo. Il bellissimo giardino, con due pappagalli e piante di mille colori, insieme alla meravigliosa vista che dà sulle montagne permette di riposare e staccare al massimo. In più la proprietaria, Rosario, è stupenda.

Abbiamo potuto passeggiare per il paese e mangiare stupendamente, da bistecca in salsa di coca, a ravioli vegetariani slow food, in un posto chiamato La Víspera, gestito da olandesi, dove preparano mille infusioni e si possono vedere le cuoche prendere dall’orto le verdure per cucinare. Inoltre, in onore a Wen, abbiamo mangiato la bistecca Vaca loca, nel bar che le dà il nome.

Ma la principale attrazione di Samaipata è il Fuerte, un sito archeologico pre-incaico che fu scoperto circa 35 anni fa. Si stima che si è scavato solo l’1-2%, ma già questo è impressionante.

Abbiamo avuto la fortuna di avere Darnelio come guida, un personaggio che con cappello da cow-boy con piuma incluida, ci ha raccontato tutto, con il particolare che negli anni ’70, quando si iniziarono gli scavi, lui fu uno dei primi del gruppo, non come archeologo, ma come operaio e suo padre fu la prima guida delle rovine. Grazie a questo ci ha fatto vedere foto dell’epoca nelle quali abbiamo potuto vedere incisioni che non si vedono più e il colore originario della pietra, oggi scurito dalla resina degli alberi. Con lui abbiamo anche conosciuto il detto quechua più famoso: Ama sua, ama llulla, ama khella, “non rubare, non mentire, non essere pigro”, ancora adesso si usa spesso e, secondo la storia, viene dalle tre leggi che imposero gli Inca quando conquistarono il fuerte.

Scendendo dal fuerte abbiamo scoperto, intagliato nella pietra, l’enorme viso indio que potete vedere nella foto, impressionante.

Non l’abbiamo detto, ma Samaipata, come è scritto nel titolo, vuol dire “riposo nelle altezze”, ed è stato proprio questo, tre giorni di totale riposo, tra le montagne. Fino al curioso ritorno, quando il viaggio si è allungato per più di una ora per lavori sulla strada, bloccata fino a quando gli è tornata la voglia di riaprirla…e anche se sembra strano, appena tagliarono la strada, in un punto in mezzo al nulla, circondati da montagne e con il paese più vicino ad una decina di chilometri, iniziarono ad apparire doñas armate di borse frigo per vendere da bere e da mangiare. Questo paese è così.

Dani e Ceci, Ceci y Dani

Hace tiempo que no escribimos. Estos últimos meses han sido intensos en varios sentidos y por ello no ha sido fácil encontrar momentos para ponerse a actualizar el blog. Pero aquí estamos de nuevo, al final de un domingo de descanso, sofocante y sin agua y en parte sin electricidad. Esperando que ahora que hace menos calor el agua poco a poco vuelva… no es extraño que en días como hoy falte por algunas horas, la gente lo sabe y normalmente tiene unas cuantas botellas de reserva. Díficil, sobre todo en un día tan caluroso, estar sin agua. Y todavía más díficil imaginar personas para las cuales ésta es su realidad cotidiana. Episodios como este son “fastidios” que ayudan a recordar la esencialidad del agradecimiento.

Tras esta breve introducción aquí estamos para hablar de un gran tema: ¡El día de la lucha contra el dengue! Empezamos explicando rápidamente qué es este maldito dengue: una enfermedad producida por la picadura de un mosquito presente en zonas tropicales, siempre molesta y en raros, pero no rarisimos casos, mortal. Por ello es un tema importante, muy cotidiano en estos días en los que las larvas se abren y el mosquito pica.

El dengue está presente en varios países, con características diferentes, aquí en Bolivia las personas están mal más o menos una semana, fiebre, nauseas, dolores varios… el peligro es cuando muta a hemorrágico. Esto sucede la mayor parte de las veces porque el primer tratamiento es equivocado, pensando que es sólo un poco de malestar se toma por ejemplo aspirina, y ésta produce la hemorragia. En el departamento de Santa Cruz se concentran la mayoría de los casos por eso es imprescindible una buena campaña de limitación del daño (todavía más importante y efectiva sería una de prevención…)

El mosquito del dengue antes nacía sólo en aguas límpias y gracias a esto el problema era más fácil de controlar, pero ahora que se ha adaptado al agua sucia es bastante peor.

Ayer fue un día de movilización contra el dengue, para concienciar a las personas y para que toda la ciudadanía limpiase a fondo.

Hasta aquí diríamos que todo muy bien, casi genial… pero profundizando un poco uno se da cuenta de la locura que a nuestros ojos ha significado todo. ¡Lo primero la decisión de parar totalemente el tráfico y la mayoría de las actividades! No había coches, ni micros, ni taxis en todo el día, ni siquiera en el aeropuerto ¡ningún servicio mínimo garantizado! Por suerte Dani ha conseguido- justo el día antes, ya que no se entendía nada como funcionaba el tema- el permiso de circulación (¡el poder de la iglesia!) y ha ido a recoger a Pepe al aeropuerto de vuelta del Beni, ha podido llevar a los chicos de un centro a otro e ir a por los voluntarios que viven lejos.

Sabemos que vemos las cosas desde nuestra mentalidad europea, a menudo muy racional y basada sobre la eficiencia… ¡pero nos resulta de verdad extraña y exagerada esta cosa!

Este bloqueo se ha decidido para hacer que toda la población se empeñase a trabajar en la limpieza de las casas, mercados y calles. El mosquito se forma en el agua y por ello cualquier rueda abandonada (¡y hay tantas por todos lados!), cualquier botella por el suelo (complicado decir si son más o menos que las ruedas abandonadas) y otras cosas similares pueden convertirse en nidos del mosquito.

Efectivamente la limpieza se ha hecho estricta, desde las primeras horas de la mañana se veía a la gente juntar toda la suciedad (ocasión para limpiar también la basura general que impera por todos los rincones) en las esquinas de las calles donde después pasaría el camión a retirarla.

Pero aquí surge el problema, o mejor dicho los dos problemas…

El primero es que el Plan 3000 tiene continuamente enormes charchos de agua sucia por las calles. A veces se crean por la lluvia, otras simplemente por que se desbocan los canales a cielo abierto y se hacen auténticos lagos donde a veces- si, a veces- se ve jugar a los niños. Todos estos charcos ni se han tocado, no se ha hecho ninguna operación de limpieza o secado…¿¿¿¿para que sirve todo el trabajo hecho????

Segundo punto: terminamos de escribir este texto el lunes por la noche… y en el largo camino de vuelta a casa hemos podido ver todas las esquinas todavía llenas de basura… repetimos ¿¿¿¿para que sirve todo el trabajo hecho????

El mosquito sólo se ha movido a las esquinas de las calles, en lugar de directamente delante de las casas.

El sábado contemplamos también una de esas situaciones de documental. En un gran descampado con una campo de fútbol los vecinos habían amontonado una montaña de basura y ya casi en la noche había varias personas que escalando buscaban alguna cosa salvable y reutilizable.

Verdaderamente hay mucho trabajo por hacer. En todo el mundo.

Concluimos diciendo que hemos sobrevivido al delirio anual de Santa Cruz: el Carnaval. La ciudad durante tres días enloquece, la gente se hecha agua y sobre todo pintura… en la ropa, en la cara (hasta el punto que muchos se protegen con gafas de buceo) y donde sea. Nosotros lo hemos pasado con los chicos, disfrutando su alegría de mojarse unos a otros y buscando que se mancharan y pintaran entre ellos y no la tomasen con nosostros ¡y menos con la casa!

Iban armados con pistolas de plástico, gafas de buceo (que han durado poco), globos de agua, pitos… han luchado “salvajemente”, y el resultado ha sido que los más pequeños han tenido durante tres días orejas y uñas azules.

Ceci e Dani, Dani y Ceci

E’ da tempo che non scriviamo. Questi ultimi mesi sono stati molto intensi sotto vari aspetti e per questo non è stato facile trovare il momento per mettersi ad aggiornare il blog. Ma rieccoci qui, sul finire di una domenica di riposo, afosa e senza acqua e in parte senza elettricità. Speriamo che ora che fa meno caldo l’acqua pian piano ritorni…non è difficile che in giorni come questi manchi per qualche ora, la gente lo sa e normalmente tiene un po’ di bottiglie di riserva. Difficile, soprattutto in un giorno tanto caldo, stare senz’acqua. E ancora più difficile immaginarsi persone, per cui questa è una realtà quotidiana. Episodi come questi sono “fastidi” che aiutano a ricordarci dell’essenzialità e del ringraziamento…

Dopo questa breve introduzione eccoci a parlare di un grande tema: il giorno della lotta al dengue!

Partiamo spiegando velocemente cos’è il maledetto dengue: una malattia che proviene dalla puntura di una zanzara molto presente nelle zone tropicali, sempre fastidiosa e in rari, ma non rarissimi casi, mortale. E’ un tema quindi importante, che diventa quotidiano in questo periodo, quando le larve si schiudono e la zanzara punge.

Il dengue è presente in vari paesi, con caratteristiche diverse, qua in Bolivia normalmente le persone punte stanno male circa una settimana, influenza, nausea, dolori vari…il pericolo è quando si trasforma in emorragico. Questo succede la maggiorparte delle volte perchè le prime cure sono sbagliate, pensando che sia un malessere qualsiasi si prende per esempio una aspirina, e questa produce l’emorragia.

Nella regione di Santa Cruz si concentra la maggioranza dei casi ed è quindi imprescindibile una buona campagna di limitazione del danno (ancora più importante ed effettiva sarebbe una campagna di prevenzione…).

Il mosquito prima nasceva solo nelle acque pulite e questo faceva sí che il problema potesse essere contenuto, ma ora che si è adattato all’acqua sporca è abbastanza peggio.

Ieri c’è stata una giornata di mobilitazione contro il dengue, per coscientizzare le persone e perchè tutta la cittadinanza pulisse a fondo.

Fin qui diremmo che tutto bene, anzi, geniale…ma approfondendo un po’ ci si accorge di quanto loco ai nostri occhi è apparso il tutto. Per prima cosa la decisione di fermare totalmente il traffico e la maggiorparte delle attività! Non ci sono state nè macchine, nè micro, nè taxi in tutto il giorno, ma neanche all’aereoporto, nessun servizio minimo garantito! Per fortuna Dani è riuscito -il giorno prima, già che non si capiva bene come funzionasse la cosa- ad avere il permesso (ah, il potere della Chiesa!) ed è andato a prendere Pepe all’aeroporto di ritorno dal Beni, ha potuto portare i ragazzi da un centro all’altro e recuperare i volontari che abitano più lontano.

Sappiamo che vediamo le cose con la nostra mentalità europea, spesso molto razionale e basata sull’efficienza…ma ci risulta davvero così strana ed esagerata questa cosa!

Questo blocco è stato deciso per far sí che tutta la popolazione si impegnasse a lavorare nella pulizia delle case, dei mercati e delle strade. La zanzara si forma nell’acqua e quindi qualsiasi ruota abbandonata (e ce ne sono tante dappertutto!), qualsiasi bottiglia di plastica lasciata per terra (difficile dire se sono più o meno delle ruote abbandonate) e cose simili possono convertirsi in produzione di zanzare.

Effettivamente la pulizia è stata fatta a dovere, fin dal primo mattino si vedeva gente raccogliere tutta la sporcizia (occasione anche per ripulire un poco dalla spazzatura generale che impera ovunque) agli angoli delle strade dove poi sarebbe passato il camion a ritirarla.

Ma qui sorge il problema, o meglio i due problemi…

il primo è che il Plan 3000 ha costanti pozze d’acqua sporca per le strade. A volte si formano per la pioggia, altre semplicemente perchè straripano i canali a cielo aperto e formano come veri e propri laghetti dove a volte -ebbene sì- si vedono bimbi giocare.

Queste pozze non sono state toccate, non è stata fatta nessuna operazione di pulizia o prosciugamento…a cosa serve quindi tutto il lavoro fatto????

Seconda questione: terminiamo di scrivere questo pezzo il lunedì sera…e sulla lunga strada per tornare a casa abbiamo visto tutti gli angoli ancora pieni pienissimi di spazzatura…ripetiamo, a cosa serve quindi tutto il lavoro fatto?

La zanzara solo si è spostata agli angoli delle strade, invece che proprio davanti a casa.

Sabato abbiamo anche visto una di quelle situazioni da documentario. In un grande spiazzo con campo da calcio i vicini del quartiere avevano raggruppato una montagna di spazzatura e sul far della sera c’erano varie persone che arrampicandosi cercavano qualcosa di salvabile e riutilizzabile.

Davvero c’è tanto da fare. In tutto il mondo.

Concludiamo dicendo che siamo sopravvissuti al delirio annuale di Santa Cruz: il Carnevale. La città per tre giorni impazzisce, la gente si butta acqua e soprattutto vernice…sui vestiti, sulla faccia (tanto che alcuni/e usano gli occhialini da mare) e dove capita. Noi siamo stati coi ragazzi, godendo della loro gioia nello spuzzarsi e cercando che si dipingessero soprattutto tra loro e che se la prendessero poco con noi e con la casa soprattutto!

Erano armati di pistole di plastica, occhialini (sono durati poco tempo), gavettoni e fischietti…hanno lottato selvaggiamente, e il risultato è stato che i più piccoli per tre giorni avuto orecchie e unghie blu.

Ceci e Dani, Dani y Ceci

Navidad/ Natale

Aquí estamos de nuevo, después de aproximadamente un mes, a escribir en el blog. Ha sido un periodo intenso y ahora, con las fiestas terminadas, queremos contaros un poco de nuestra Navidad boliviana, ¡nuestra primera Navidad al otro lado del océano!

¿Por dónde empezar? quizás diciendo que ha sido una Navidad “extraña”, tan diferente de aquello que siempre hemos vivido en Milán y Murcia. Nos ha costado un poco llegar a sentir la atmósfera, en parte por el calor sofocante, en parte por la ausencia de toda la estructura típica europea (las luces, los mercados, las carreras por los regalos…). También hemos sentido la falta de nuestras familias, de las personas con las que siempre hemos compartido estos días, de “nuestra” Navidad. Pero ha sido una Navidad hermosa, al tiempo que muy especial y muy simple.

Con los chicos empezamos ya a principos de diciembre a preparar los adornos para las casas… hemos hecho dos belenes de arcilla, estrellas con cartón y purpurina para colgarlas en el árbol, las tarjetas de felicitación, ángeles… y luego con todo esto y el material ya preparado el año anterior hemos adornado los dos centros. Los belenes han quedado bien, sobre todo son origininales, hay, por ejemplo, animales raros, en los que alguién ve una vaca, otros una oveja y alguno más un cerdito. En el centro de noche María tiene un niño en brazos y otro en la cuna. No está históricamente comprobado que Jesús no tuviese un hermano.

También hemos adornado nuestra casita, con un pequeño árbol de Navidad y un Belén boliviano que han comprado Maribel y Wen, dos figuras de maderas pintadas, ella con el pequeño bebé en la espalda. Al lado hemos puesto una cholita (así se les llama a las mujeres índigenas del occidente del país), con sus trenzas negras, la pollera (falda) de colores y las sandalias de rueda de coche. También ella con un niño en el awayo. Todo puesto encima de una olla, cubierta con la bandera de la paz.

También Antonio e Inma han puesto un Belén boliviano, pequeño y de colores vivos, con una llama al puesto de la mula.

EL Plan 3000 en los días navideños no eran tan diferente a lo normal, sólo algún puesto más en la rotonda, con petardos varios, panettones (!?), regalos para niños. En el centro de la ciudad sin embrago si que se respiraba un poco más el aire festivo, con grandes ángeles en la plaza principal, y algunos chicos disfrazadosde Papá Noel (¡que calor!) en las puertas de las tiendas.

Pero todo, al menos lo que hemos visto, mucho más sencillo y menos recargado respecto a “nuestro mundo”. Nos han impresionado las cestas navideñas, barreños de plástico con galletas, coca cola, arroz. Nada de jamón, vino, champán, caviar o salazones.

Todo más básico.

Como ya se sabe, es más fácil hacer feliz a quien siempre a vivido con poco. Bastaba ver las caras de los chicos delante a los regalos que les hicimos en Nochebuena.

Nochebuena fue un día normal, hasta que fuimos al centro de noche, allí empezamos a festejar, cantando villancicos. Todo el mes de diciembre intentamos que los escucharan, un poco por crear atmósfera, un poco porque el regueton al final resulta pesado. Pero la tarea ha sido ardua… ¡sólo los pequeños lo apreciaban!

Con todo ha sido bello cantar, acompañados por guitarra, flautas, zampoña (las flautas de pan, hechas con caña) y tambores.

La cena fue sencilla, pero abundante y buena, ¡aquí no se come a menudo cerdo!

Más tarde salimos fuera y delante de la casa, acá es tradición, tiramos petardos varios, para gozo de grandes y pequeños… fue un momento divertido, bellisimo verlos a todos en fila, desde el más pequeño de siete años al adolescente de diecisiete, esperando su pequeña bomba que explotar.

Y al final de la noche, quizás el momento más emocionante. Entramos de nuevo todos en casa donde cada chico recibió dos regalos, una camiseta nueva y una pulserita de Mickey Mouse. Ver la alegria en sus ojos, escuchar sus agradecimientos, mirarlos mientras se probaban la camiseta o se ayudaban a ponerse la pulsera resultó hermoso y significativo. Estamos experimentado una cosa que muchos ya nos decían y teoricamente ya sabíamos de memoria: Se aprende realmente tanto de la gente que tiene poco.

El día de Navidad estuvimos jugando, por la mañana al bingo (con premios, obviamente) y por la tarde con un mega partido de fútbol voluntarios contra chicos, en el que los primeros fueron barridos por los segundos… ¡o quizás los primeros se dejaron ganar por miedo a la venganza!

También el 31 fue un día de diversión con los chicos. La noche, después de la cena con keperí (una parte de la vaca que todavía no sabemos cuál es), hemos “hecho tarde” con el karaoke… esperando la hora de los petardos los chicos cantaron el entero repertorio latinoamericano y español, desde las canciones de amor a las más típicas y tradicionales… han reído como locos y se lo han tomado en serio como verdaderos cantantes, ¡si bien los resultados no eran iguales!

Eso sí, aunque la atmósfera fuese de fiesta y ese era nuestro objetivo, para algunos de ellos también han sido días tristes, como siempre pasa cuando uno se siente solo. Los recuerdos de la familia, de otras Navidades, remueven dentra quién sabe que sentimientos y melancolías.

El día después, cumpleaños de Dani, lo celebramos descansando todo el día y comiéndonos una estupenda tarta de chocolate.

Para terminar las fiestas, el seis de enero, día en el que hemos despedido a Maribel y Wen, que a la tarde siguiente volvieron a España, dimos a todos los chicos algunas chucherías al tiempo que les explicábamos la tradición de los Reyes Magos.

¡Feliz año a tod@s!

Ceci y Dani, Dani e Ceci

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Eccoci di ritorno, dopo circa un mese, a scrivere per il blog. E’ stato un periodo intenso questo e ora, a feste finite, vogliamo raccontarvi un po’ del nostro natale boliviano, il nostro primo natale dall’altro lato dell’oceano!

Da dove partire? Forse dal dire che è stato un Natale “strano”, così diverso da quello che abbiamo sempre vissuto a Milano e Murcia. Abbiamo fatto un po’ fatica a sentirne l’atmosfera, un po’ per il caldo soffocante, un po’ per la mancanza di tutta la struttura tipica europea (le luci, i mercatini, le corse per i regali…). Abbiamo anche sentito la mancanza delle nostre famiglie, delle persone con cui sempre abbiamo condiviso questi giorni, del “nostro” Natale. Ma è stato un bellissimo Natale, allo stesso tempo molto speciale e molto semplice.

Coi ragazzi abbiamo iniziato a principio di dicembre a preparare gli addobbi per le case…abbiamo fatto due presepi con l’argilla, le stelline con cartoncino e brillantini da appendere all’albero, i biglietti di auguri, gli angioletti…e poi con tutto questo e del materiale preparato per il precedente Natale abbiamo adornato i due centri. I presepi sono venuti bene, soprattutto sono originali, ci sono per esempio animali rari, in cui qualcuno vede una mucca, altri una pecora e altri ancora un maialino. Nel centro di notte Maria ha un bimbo in braccio e uno nella culla. Del resto non è storicamente accertato che Gesu’ non avesse un fratello.

E poi c’è stato l’addobbo della nostra casetta, con un mini alberello di Natale e un presepe boliviano comprato da Maribel e Wen, due figure di legno colorato, lei con il piccolo sulla schiena. E accanto ci abbiamo messo una cholita (così chiamano qui le donne indigene dell’occidente boliviano), con le sue trecce nere, la pollera (gonna) colorata e i sandali di gomma d’auto. Anche lei con un bimbo nell’aguayo. Il tutto messo su di una pentola, coperta con la bandiera della pace.

Anche Antonio e Inma han messo un presepe boliviano, piccolo e colorato, con un lama al posto dell’asino.

Il Plan 3000 nei giorni natalizi non era così diverso dal solito, solo qualche bancarella in più nella Rotonda, con mortaretti e petardi vari, panettoni (!?), regali per i bimbi. Nel centro invece si respirava un po’ di più l’aria festiva, con grandi angeli nella piazza principale, e qualche ragazzo vestito da Babbo Natale (che caldo!) fuori dai negozi .

Ma tutto, almeno quello che abbiamo potuto vedere, molto più semplice e meno sfarzoso rispetto al “nostro mondo”. Ci han colpito le ceste di Natale, catini di plastica con biscotti, coca cola, riso. Niente Amaretto di Saronno, parmigiano, olio pregiato pugliese.

Tutto più basico.

E come già si sa, è più facile fare felice chi sempre ha vissuto con poco. Bastava vedere le facce dei ragazzi davanti ai regali che abbiamo dato la sera di Natale.

La vigilia è stata una giornata normale, fino a quando arrivati al centro di notte, abbiamo iniziato a festeggiare, cantando i “villancicos”, le canzoni di Natale. Tutto il mese di dicembre abbiamo cercato di farle ascoltare ai ragazzi, un po’ per creare l’atmosfera, un po’ perchè il reggaeton alla lunga è pesante. Ma l’impresa è stata davvero ardua…solo i più piccoli apprezzavano!

Comunque è stato bello cantare, accompagnati da chitarra, flauto, zampoña (flauto di canne), tamburi.

La cena è stata semplice, ma abbondante e buona, non si mangia spesso il maiale qui!

Più tardi siamo andati fuori e davanti alla casa, qui è tradizione, abbiamo tirato petardi vari, per la gioia di grandi e piccini…è stato un momento divertente, bellissimo vederli tutti in fila, dal piccolo di sette anni all’adolescente di diciassette, aspettando il suo piccolo fuoco d’artificio da far scoppiare!

E a fine serata, il momento forse più emozionante. Siamo tutti rientrati in casa dove ogni ragazzo ha ricevuto due regali, una maglietta nuova e un braccialetto con topolino. Vedere la gioia nei loro occhi, sentirli ringraziare, guardarli mentre si provavano la maglietta e si aiutavano tra loro a mettersi il braccialetto è stato bello e significativo. Stiamo sperimentando una cosa che in molti ci avevano detto e che teoricamente sapevamo già a memoria: si impara proprio tanto dalla gente che ha poco.

Il giorno di Natale abbiamo passato il tempo giocando, la mattina con la tombola (a premi, ovviamente) e il pomeriggio con una mega partita di calcio volontari contro ragazzi, in cui i primi sono stati stracciati dai secondi…o forse i primi hanno fatto vincere i secondi per paura della vendetta!

Anche l’ultimo dell’anno è stato un momento di divertimento coi ragazzi. La sera, dopo la cena con keperì (una non ben identificata parte della mucca), abbiamo “tirato tardi” con il karaoke…aspettando l’ora dei mortaretti i ragazzi hanno cantato l’intero repertorio latinoamericano e spagnolo, dalle canzoni d’amore a quelle tipiche…si sino divertiti da matti e impegnati come veri cantanti, anche se il risultato non era proprio uguale!

Purtroppo, anche se l’atmosfera generale era di festa e quello era il nostro obiettivo, per alcuni ragazzi sono stati giorni un po’ tristi, come sempre accade per chi si sente solo. Il ricordo della famiglia, di altri Natali, rimuove dentro chissà quali sentimenti e malinconie.

Il giorno dopo, compleanno di Dani, abbiamo potuto festeggiarlo riposando tutto il giorno e mangiandoci una buona torta al cioccolato.

Per terminare le feste, il sei gennaio, giorno in cui abbiamo salutato Maribel e Wen che il pomeriggio seguente sono ripartiti per la Spagna, abbiamo dato a tutti i ragazzi un po’ di dolci, spiegandogli la tradizione spagnola dei Re Magi.

Buon anno a tutti e tutte!

Ceci e Dani, Dani y Ceci

En el caminito que desde nuestra casa nos lleva al micro hay un canal de agua al abierto. No se sabe a ciencia cierta por qué está ahí, quizás para recoger el agua de las lluvias, para llevar agua de otros sitios o si está ahí por casualidad. Sea como sea, ahí está. El agua es más bien sucia, crecen  malas hierbas de todo tipo, el otro día alguien eligió ese sitio para tirar un buen montón de zapatillas y alguna vez podemos ver algún niño que pesca, esperamos sólo por diversión. Incluso hace un tiempo vimos a nuestra joven vecina bañar con esa agua a su hijo pequeño.

De todos modos el pensamiento para compartir es otro.

Hace algunos días, por la mañana, mientras íbamos a agarrar el micro, echando una ojeada al canal lo hemos descubierto lleno de flores amarillas y violetas, crecidas al improviso durante la noche, o quizás finalmente se habían hecho ver por encima de las malas hierbas.

“De los diamantes no nace nada, del estiércol nacen las flores” (esta frase no es nuestra, pertenece a una hermosa canción sobre la prostitución de Fabrizio De Andrè, un famoso cantautor italiano)

Los primeros día aquí notamos como algunos niños del Recreo cerca de la parada del micro vagaban con el cepillo de la escoba en mano (es decir con la escoba sin el mango).

Días después hemos descubierto el misterio: apenas el micro se para los niños aprovechan para intentar quitar algunos kilos de polvo de los pequeños autobuses a cambio de algún pesito.

Sería mejor si no tuvieran necesidad de hacerlo, pero son preciosos cuando corren sonriendo hacía el micro y con esmero hacen su trabajo para después contar las monedas y comprarse un chupa-chups en la ventita.

Entre las cosas que nos hemos olvidado de contar sobre nuestro medio de transporte preferido hay una que siempre emociona a Cecilia. Cuando el micro va lleno lleno y sube alguna mamá con su niño o niña y no tiene sitio donde sentarse, la madre pasa su pequeño a cualquier otra mujer sentada, y cuando es la hora de bajar lo retoma. Normalmente la criatura no se lamenta, está tranquila en los brazos de una desconocida, mirando a su madre.

Hace unos días estuvimos en el bautizo de Honey, hija de Ana Silvia, voluntaria del centro. Éramos pocos, pero guapos, todos cercanos ¡en primera fila! Un docena de personas, entre ellas la bautizada, una niña de unos diez años y dos jóvenes “barrigas”. Edad media decididamente baja. Este país está lleno de niños y “barrigas”.

Ceci y Dani, Dani e Ceci

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Sulla stradina che da casa nostra porta al micro c’è un canale. Non si sa bene perchè è lì, se per raccogliere l’acqua piovana, se è un canale di scolo o se è lì per caso. Comunque c’è. L’acqua è sporchiccia, crescono erbacce di tutti i tipi, l’altro giorno qualcuno ha scelto quel luogo per buttarci un bel po’ di paia di scarpe e qualche volta ci sono bimbi che pescano, speriamo solo per divertimento. Qualche tempo fa abbiamo visto la nostra giovane vicina lavare il suo bimbo piccolo con quell’acqua.

Comunque il pensiero da condividere è un altro.

Qualche mattina fa, mentre andavamo a prendere il micro, dando un’occhiata al canale l’abbiamo scoperto pieno di fiori gialli e viola, spuntati improvvisamente in una notte, o forse finalmente si erano fatti visibili sbucando dalle erbacce.

Dai diamanti non nasce niente, dal letame nascono i fiori”.

I primi giorni abbiamo notato qualche bambino del Recreo che vicino al capolinea del micro gironzolava con la spazzola della scopa (cioè con la scopa senza il manico).

Abbiamo dopo un po’ scoperto il mistero: appena un micro si ferma i bimbi approffittano per cercare di togliere qualche chilo di polvere dai piccoli autobus per farsi dare un pesito.

Sarebbe meglio non avessero il bisogno di farlo, ma sono belli quando corrono sorridenti verso il micro e tutti impegnati svolgono il loro lavoro e poi contano le monetine e si prendono un chupa-chups nella ventita (negozietto).

Tra le cose che ci siamo dimenticati di raccontare del nostro mezzo di trasporto preferito ce n’è una che sempre emoziona la Ceci. Quando il micro è pieno pieno e sale qualche mamma con un bimbo o bimba e non ha posto per sedersi, la mamma passa il suo piccolo a qualche donna seduta, e quando è l’ora di scendere se lo riprende. Normalmente la creatura non si lamenta, sta tranquilla tra le  braccia di una sconosciuta, guardando la sua mamma.

Qualche giorno fa siamo stati al battesimo di Honey, figlia di Ana Silvia, volontaria nel centro. Eravamo pochi, ma belli, tutti vicini, in “prima fila”! Una dozzina di persone, tra cui la battezzata, una bimba sui dieci anni e due giovani pance. Età media decisamente bassa. Questo paese è pieno di bimbi e di pance.

Ceci e Dani, Dani y Ceci

(Para tranquilizar parientes y amigos: no pasamos hambre)

Para adentraros un poco más en nuestro cotidiano y en el cotidiano de este país hablaremos de la comida, elemento cultural interesante y curioso.

Ya nos hemos encariñado a la cocina de Norma, casera y cocinera del centro de día. Las raciones son gigantescas, sacian el hambre diaria de los chicos y si tuvieran un valor retroactivo saciarían también el hambre que pasan o pasaban en la calle. La mayor parte de los chicos  come con voracidad… ¡es bien cierto que el hambre es la mejor cocinera!

Con frecuencia nos preguntan que por qué l@s voluntari@s comemos poco, ¡a nosotros nos parece tener el plato lleno!

Ya conocemos todos los platos de Norma, por ello nos alegramos cuando cocina pollo “broasted” (frito y rebozado en una mezcla de mil ingredientes, harina, mostaza, ajo…) y en nuestra cabeza decimos: “noooooo” cuando prepara panza. Afortunadamente conoce nuestros gustos y cuando hay panza normalmente hace también sopa de maní, ¡riquísima sopa de cacahuete!

En OIKIA se come mucho y bien, a la hora de comer hay siempre primero y segundo, una sopa con diferentes ingredientes cada día, desde el plátano verde a la quínoa o los fideos, y un plato de arroz con complemente, la mayoría de las veces carne. El arroz, como en muchos países del sur, es omnipresente, blanco, casi insípido, pero llena la barriga y viene a ser como el pan para nosotros.

Entre los mejores platos de Norma habría que incluir el pique macho, carne de ternera a pedazos con una especie de chorizo-salchicha, frecuentemente servido con patatas fritas, la milanesa o milaneza, filete empanado a la boliviana, y el saicé, estofado de carne picada con patatas.

Muchas veces Norma o los mismos chicos preparan ají, una salsa picante hecha con locoto (pimentón muy picante de aquí) y tomate rallado, estupenda para aliñar.

Es una comida que desentona con el calor y la humedad aplastantes de la ciudad ¡Pero que da energías para trabajar!

En los mercados del plan hay cientos de puestos ambulantes y no donde comer algo, sobre todo especies de pinchos morunos, empanadas y otros. A cualquier hora hay alguien que come y no es extraño encontrar a las siete de la mañana cuando salimos de casa algún micrero con un plato de arroz y carne. El aceite es usado y rehusado (en el Abastos se puede comprar), comparando Mc Donald’s es casi sano, los coches y los micros pasan a pocos metros, y si algo cae entre el polvo y el barro se recoge, se “limpia” y se devuelve a su lugar original. La higiene deja mucho que desear y un estomago europeo es mejor que se mantenga lejos de esta comida, pero Cecilia alguna vez piensa: “que bueno olor, que comida tan tentadora” y cada mañana pasando por la Rotonda dice que un día no resistirá y comprará algo.

Una tarde, acompañados por una familia boliviana, amigos de amigos italianos, fuimos al río Piraí. Todos los fines de semana los pahuchi (cabañas con el techo de paja) de la zona se llenan de personas que cocinan especialidades cruceñas y bolivianas, de gente que come y bandas musicales tradicionales. Hemos disfrutado con la buena compañía y la estupenda comida, como el sonso, queso y yuca cocinados en un ficho al fuego, cuñapé, pequeño pan relleno de queso, tamales, empanadas de harina con carne de ternera especiada y envueltos en hoja de maíz y masaco, carne seca  o queso con yuca, plátano verde o plátano maduro.

En el centro de la ciudad, sin embargo, se puede encontrar de todo, Santa Cruz es famosa por su cocina internacional, siendo punto de encuentro de tantas etnias. A veces nos regalamos una comida o cena “diferentes, y regeneradoras, es extraño y desestabilizante, a veces, alejarse del Plan, entrar en algún local casi europeo, que te sirvan la comida y disfrutarla tranquilos…

Entre nuestros sitios preferidos, que incluiremos en nuestra guía cuando seamos escritor y escritora de viajes, están la Bodeguita de Cuba, lleno de pintadas en las paredes, escritas por quien pasó a comer o beber, y la Casona, restaurante de un alemán donde se encuentra de todo, especialmente buena la crema de calabaza al vino blanco… y mejor comerla en el patio interno con el fresco de las plantas. No hacemos de menos otros sitios, como el argentino donde sirven mega filetes o la pizzería Capri, donde Cecilia entró escéptica y salió satisfecha (¿será la distancia?).

Cuando tenemos una mañana libre y queremos cuidarnos un poco nos comemos una salteña, algo parecido a una empanada lleno de carne de pollo o ternera con verduras, se come fría o caliente y por todos lados chorrea un delicioso jugo, se usa como almuerzo a mitad de mañana, pero para nosotros es más bien la comida.

Siendo un país tropical, Bolivia produce fruta exquisita, como mangas (mango), palta (aguacate), achachairú, una especie de cítrico del que Dani se ha convertido en dependiente, y otros mil tipos de fruta con los nombres y formas más extrañas. Tenemos en mente el proyecto de plantar en el Recreo árboles de fruta, para hacer sombra y sobre todo para que los chicos dejen de tirar piedras a árbol de mango de la carpintería junto al centro.

Magníficos son los jugos, zumos de fruta, que se pueden beber mezclados con leche, buenísimos los de gualele o guineo, tipos de plátano, el segundo más pequeño y dulce. Zumos naturales de naranja, refrescos, bebidas de todo tipo, se venden por todas partes. Si el micro se para en medio al tráfico es posible comprarlos al vuelo por la ventanilla, esperando que no arranque veloz, más que nada por no hacer correr a la vendedora que quiere ser pagada…

Típica también es la chicha, bebida de maíz fermentado, hay alcohólica y sin, todavía sin experimentar por nuestros estómagos e hígados.

Todavía nos quedan por probar comidas extrañas, sin contar el filete de llama (¡buenísimo!). La llama no es de estas zonas, más bien del altiplano con un clima más adaptado a la lana que las recubre, aunque si, en la locura de este país, hace algunos días vimos pasear un hombre con su llama en las calles del plan… casi como pasear una foca en las calles de nuestras ciudades…

Esperamos comer la cola de caimán cuando vayamos al Pantanal, por sugerírosla o no…

Ceci e Dani, Dani y Ceci

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(per tranquilizzare parenti e amici: non patiamo la fame)

Per farvi addentrare un po’di più nel nostro quotidiano e nel quotidiano di questo paese eccoci a parlare di cibo, elemento culturale interessante e curioso.

Siamo già affezionati alla cucina di Norma, casera (custode) e cuoca del centro di giorno. Le sue porzioni sono gigantesche, saziano la fame quotidiana dei ragazzi e se avessero valore retroattivo sazierebbero anche quella provata in strada. La maggiorparte dei ragazzi mangia con voracità…è proprio vero che “la fame è una brava cuoca”!

Spesso ci chiedono perchè noi volontari/e mangiamo così poco, mentre a noi sembra di avere il piatto pieno!

Ormai conosciamo tutti i piatti di Norma, ci rallegriamo quando cucina il pollo alla broasted (pollo fritto ricoperto con una pastella fatta di mille ingredienti, farina, senape, aglio…) e nella nostra mente diciamo: “noooooooooooooo” quando prepara la panza. Fortunatamente, conosce i gusti di noi volontari/e europei e quando c’è la panza prepara spesso anche la sopa de maní, buonissima minestra di arachidi!

In OIKIA si mangia tanto e bene, il pranzo ha sempre un primo e un secondo, una minestra, con ingredienti diversi ogni giorno, dal platano (banana grande e verde), alla quinoa ai fideos (spaghetti)  e un piatto di riso con complemento, il più delle volte con carne. Il riso, come in molti paesi del sud del mondo, è onnipresente, bianco, quasi insipido, ma riempie la pancia ed è un po’ come il pane da noi.

Tra i piatti migliori di Norma mettiamo il piquemacho, pezzetti di carne di manzo con una specie di wurstel, spesso servito con patatine fritte, la milanesa o milaneza (cotoletta alla boliviana), il saicé, stufato di carne trita con patate.

Spesso Norma o i ragazzi fanno l’aji, salsa piccante fatta col locoto (peperoncino superpiccante di qui) e pomodoro, buonissima per condire.

È una cucina che stona con il clima afoso della città, ma che dà energia per il lavoro!

Nei mercati del Plan ci sono centinaia di posti ambulanti e non dove mangiare qualcosa, soprattutto spiedini di carne, empanadas e varie altre cose. A qualsiasi ora c’è qualcuno che mangia e non è strano vedere quando usciamo di casa alle sette del mattino qualche micrero con un piatto di riso con carne. L’olio è usato e riusatissimo (al mercato dell’Abasto si può comprare), Mc Donald’s a confronto è sano, auto e micro passano a pochi metri, e se qualcosa cade tra polvere e fanghiglia si alza e dopo averlo sommariamente “pulito” si rimette al suo posto. L’igiene lascia a desiderare e uno stomaco europeo è meglio stia lontano da questa cucina, ma Cecilia ogni tanto pensa: “Che buon profumo, che cibo ispirevole” e ogni mattina passando dalla Rotonda dice che un giorno non resisterà e si comprerà qualcosa.

Un pomeriggio, accompagnati da una famiglia boliviana, amici di amici italiani, siamo stati al Rio Piraí, il fiume. Tutti i week end i pahuichi (capanne dal tetto di paglia) della zona si riempiono di persone che cucinano specialità cruceñas e boliviane, di gente che mangia e bande di musica tradizionale. Ci siamo goduti una buona compagnia e cibi buonissimi, come il sonso, formaggio e yuca cucinato in uno spiedo sul fuoco, cuñapé, paninetto ripieno di formaggio, tamales, fagottini di farina ripieni di carne di manzo speziata con verdure e avvolti in una foglia di mais e il masaco, carne essicata  o formaggio con yuca, platano verde o platano maturo.

Nel centro della città invece si trova di tutto, Santa Cruz è famosa per la sua cucina internazionale, essendo città dalle tante etnie. A volte ci concediamo un pranzo o una cena “diversa”, ed è rigenerante, e così strano e destabilizzante a volte, allontanarsi dal Plan, entrare in qualche locale quasi europeo, farsi servire e mangiare tranquilli…

Tra i nostri posti preferiti, che metteremo nella nostra guida quando diventeremo scrittore e scrittrice di viaggi, ci sono la Bodeguita de Cuba, piena di scritte sui muri, lasciate da chi è passato a mangiare o bere qualcosa e La Casona, ristorante gestito da un tedesco dove si trova di tutto, buonissima la zuppa di zucca con vino bianco…e stupendo mangiarla nel cortile interno col fresco delle piante. Non disdegnamo altri posti, come un ristorante argentino dove servono mega bistecche o la pizzeria Capri, dove Cecilia entrò scettica, e uscì soddisfatta (sarà la lontananza?).

Quando abbiamo una mattina libera e vogliamo farci un regalo ci prendiamo una salteña, fagottino ripieno di pollo o carne di manzo con verdure, si mangia calda o fredda e da tutte le parti cola un sughino delizioso, si usa come spuntino di metà mattina, ma per noi più spesso è il pranzo.

Essendo paese tropicale, la Bolivia produce frutta squisita, come manghi, paltas (avocado), achachairù, piccola sorta di agrume di cui Dani è diventato dipendente e mille altri tipi di frutta dai nomi e dalle forme più strane. Abbiamo in progetto di piantare qui nel Recreo alberi da frutta, per far ombra, e soprattutto per far sì che i ragazzi smettano di tirare pietre al mango della falegnameria che sta di fianco al nostro centro!

Stupendi sono i jugos, succhi di frutta, che si possono bere anche frullati col latte, buonissimi quelli di gualeles e guineos,  tipi di banane, la seconda più piccola e dolce. Succhi di arance naturali, refrescos, bibite di ogni tipo, sono vendute ovunque. Se il micro è fermo nel traffico puoi riuscire a comprarle al volo, sperando che non riparta veloce, soprattutto per non far correre la venditrice che aspetta di essere pagata…

Tipica è anche la chicha, bibita di mais fermentato, si può trovare alcholica o meno, non ancora sperimentata dai nostri stomaci e fegati.

Cibi molto strani ancora non ne abbiamo mangiati, a parte la bistecca di lama (buonissima!!!). Il lama però non è di queste zone, piuttosto dell’altiplano che ha un clima più adatto alla lana che lo ricopre, anche se, nella follia di questo paese abbiamo visto qualche giorno fa un uomo che passeggiava un lama proprio in una delle strade del Plan…quasi come passeggiare una foca nelle nostre città…

Aspettiamo di mangiare la coda di coccodrillo quando andremo al Pantanal, per suggerirvela o meno…

Ceci e Dani, Dani y Ceci

ANECDOTARIO/ ANEDDOTARIO

Volvemos a escribir en el blog, tras dejarlo más tiempo del previsto. Reconociendo en él un precioso modo de comunicación con aquellos y aquellas que de nosotros quieren saber. Hoy lo recuperamos con un breve anecdotario, una pequeña lista de cosas que nos van sucediendo, para nosotros ya casi cotidianas, normales, pero que como bien nos recuerdan nuestras amigas las ranas y la sabia tarántula no deben dejar de sorprendernos, no podemos perder ese espíritu de vivir todo con los sentidos bien abiertos, dejándonos tocar por la realidad que nos rodea.

Taxi a tres ruedas…

Los viernes es el día en el cual Merce, la directora del centro de día, hace la gran compra semanal en el mercado de Abastos. Compra para los dos centros, día y noche, y para los seis voluntarios que vivimos en el Recreo. Por ello el viernes a la tarde- noche debemos volver con aproximadamente 4 o 5 grandes bolsas de la compra. Uno de esos días volvíamos sólo Cecilia y Dani, plantearse el retorno en micro era algo casi imposible por ello decimos volver en taxi. A mitad de camino sentimos un gran golpe en la parte trasera del vehículo, el taxista sin inmutarse preguntó: “¿Qué ha pasado?”, Dani, viendo que el taxi se ladeaba cada vez más hacía la izquierda no tardó demasiado en intuir que la rueda había reventado y así se lo hizo saber al conductor, mientras este en ningún momento hacía el más mínimo gesto por detenerse. Comprobando la incredulidad del taxista Dani se asomó por la ventana para confirmar toda sospecha e insistir sobre el hecho, ya comprobado, de que circulábamos a tres ruedas. No fue hasta bastantes metros más adelante, obligado casi porque el coche más que rodar saltaba, que el taxista decidió detenerse y buscar una gomería que le pusiese una rueda nueva, arreglar esta era imposible, aquí existe la costumbre de cambiar las ruedas cuando se les ve las estructura de alambre. Después de intentar que esperásemos a que alguien le cambiase la rueda, y ver que no estábamos por la labor, pactamos un nuevo precio por el recorrido efectuado y buscamos un nuevo taxi que, esta vez a cuatro ruedas, nos llevase hasta casa.

Trufi- Taxi colectivo e improvisado

Normalmente la hora de salida del centro de día es entorno a las seis de la tarde, a esa hora cuando vamos a agarrar el micro de la línea 85, el que nos lleva hasta casa, este suele ir llenísimo, con gente en la parte exterior de la puerta, y no es extraño que veamos pasar 4 ó 5, es decir esperamos unos 45 minutos,  hasta que uno se decide a parar y a empujones conseguimos hacernos parte de masa humana que lo compone para así, durante media hora cuarenta minutos, viajar con un alegre trote (producido por la cantidad de baches del camino) hasta casa. Hay días que la espera del micro puede ser mayor, casi desesperante, en los que ni siquiera pasan los micros llenos por nuestra zona habitual de espera porque cambian de camino antes dado que no podrían transportar ni una aguja. Nuestro límite de espera es más o menos de hora y media, a partir de ese momento empezamos a plantearnos la búsqueda de un taxi. Uno de estos días, en una de estas esperas eternas, nos encontramos que en el punto donde nosotros estábamos esperando había otras tres personas, más un bebé, que también lo hacían, siempre con el objetivo de ir al recreo. Fue este grupo el que nos propuso ir hasta una “parada” de taxis cercana donde podríamos intentar negociar un precio justo colectivo, convirtiendo el taxi en un trufi que en lugar de un monto total nos cobrase por persona una misma cantidad. En el camino se nos unieron dos personas más, con dos niños pequeños. En total siete adultos y tres niños. Después de una dura negociación con varios taxistas, uno accedió a llevarnos por tres pesos por adulto y nada los pequeños. Ahora tocaba conseguir entrar en el taxi ya que contando al taxista éramos 11 personas. Tras un pequeño juego de tetris en el que Cecilia, Dani y un padre de familia terminamos compartiendo el maletero como lugar privilegiado, iniciamos nuestro viaje, que duró lo normal, unos cuarenta minutos. El momento más cómico fue cuando, ya en el recreo, al bajar del taxi, tanto Dani como nuestro compañero de maletero empezaron a cojear y dolerse de las piernas que se les había dormido!!!

Identidad en trámite

Esa es nuestra situación actual desde que la semana pasada empezásemos a tramitar nuestras cédulas de identidad. El proceso se alargará aproximadamente tres meses. La experiencia fue, cuanto menos, curiosa. En primer lugar tuvimos que ir a las FELCC (Fuerzas Especiales de Lucha Contra el Crimen), es decir a la policía. Allí entramos a la oficina principal, un cuarto de grandes dimensiones cuyo mobiliario se componía de seis mesas  viejas de madera, con sus maquinas de escribir, tan antiguas que en ellas debió escribir Bolívar sus memorias, y con sus correspondientes funcionarios policiales detrás de ellas. Además de esto también estaba, lógicamente, el fichero o archivo de todos los documentos que allí se tramitaban, en concreto era una gran estantería metálica donde los folios se apilaban produciendo una leve curva en los estantes del mueble-archivo. En una esquina también había una vieja nevera con un televisor encendido encima. Esta fue la primera etapa de la mañana, también pasamos por la INTERPOL, nos hicieron análisis médicos, y terminamos en una notaría del centro, donde en una libreta escolar de dos rayas, sin excesivo protocolo, escribieron nuestros nombres para dar fe de la situación de trámite en la que nos encontrábamos desde esa mañana, de la que, “lógicamente”, no nos dieron ningún tipo de recibo, resguardo, documento que lo desmotrase.

Hoja de Coca

Es una de las principales plantas de Bolivia, su consumo no se limita convertirla en cocaína para narcotráfico, también se usa en hoja como infusión o simplemente mascada, a fin de evitar el mal de altura en el altiplano, y en nuestra zona la usan sobre todo aquellos que trabajan de noche para evitar el sueño y reducir el hambre, es imposible imaginar a Sixto, nuestro taxista de confianza, si su enorme bolo de coca inflando alguna de sus mejillas. Es importante no confundirla con la cocaína, la hoja es sólo la base, no es dañina para el organismo,  es parte de una cultura milenaria. No deja de ser un estimulante como el té o el café. Hace no mucho Dani la probó mascada. El proceso es sencillo, se juntan varias hojas que se mastican muy ligeramente y se colocan en la mejillas, una vez hecho esto se mezclan con un poco de bicarbonato y con saliva se empieza a “bolear”, es decir a hacerlas girar continuamente. Desprende un sabor ligeramente dulzón, con un olor mucho más fuerte que se difunde rápidamente, después de un rato el lateral de la boca se adormece del mismo modo que lo hace cuando el dentista te pone anestesia.  La verdad es que Dani no mascó lo suficiente como para sentir mucho más efecto, pero cuando viajemos al altiplano ya lo comprobaremos.

Y esto, escrito el día del cumpleaños de Ceci, son algunas pinceladas más de nuestra vida aquí.

Dani y Ceci, Ceci e Dani

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Torniamo a scrivere sul blog, dopo averlo lasciato più del previsto, riconoscendo in lui un bel modo di comunicazione con le persone che vogliono sapere di noi.

Oggi recuperiamo il tempo con un breve aneddotario, una piccola lista di cose che ci stanno succedendo, per noi già quasi quotidiane, normali, ma come ben ci ricordano le nostre amiche rane e la saggia tarantola, non devono smettere di sorprenderci, non possiamo perdere questo spirito di vivere tutto con i sensi ben aperti, lasciandoci toccare dalla realtà che ci circonda.

Taxi a tre ruote…

Il venerdì è il giorno in cui Merce, la direttrice del centro di giorno, fa la grande spesa settimanale nel mercado dell’Abasto, il mercato al coperto.

Compra per i due centri, quello di giorno e quello di notte, e per noi sei volontari che  viviamo al Recreo. Quindi il venerdí pomeriggio-sera dobbiamo tornare con 4 ó 5 grandi borse della spesa. Uno di questi giorni tornavamo solo Dani e Ceci, pensare ad un viaggio in micro era qualcosa quasi impossibile e quindi decidemmo tornare in taxi.

Verso la metà del viaggio sentiamo un grande colpo nella parte posteriore della macchina. Il taxista senza preoccuparsi chiede: “Che è successo?” , Dani vedendo che il taxi si sbilancia sempre di più verso la sinistra, non tarda troppo a capire che la ruota si è bucata e lo riferisce al conducente, intanto questo in nessun momento sembra volersi fermare.

Come per assicurare l’incredulità del taxista, Dani si affaccia al finestrino per confermare il sospetto e insistire sul fatto, ora sicuro, che circoliamo a tre ruote. Dopo un bel po’ di metri, obbligato dal fatto che la macchina saltava, il taxista decide di fermarsi e cercare un posto per cambiare la ruota, aggiustarla sarebbe stato impossibile dato que qui c’è l’abitudine di cambiare la ruota quando si vede già la parte di ferro.  Dopo cercare di convincerci ad aspettare che qualcuno gli cambiasse la ruota e vedere che non eravamo d’accordo, decidiamo un nuevo prezzo per la strada fatta e cerchiamo un altro taxi che, questa volta a quattro ruote, ci potesse portare a casa.

Trufi- Taxi collettivo e improvvisato

Normalmente l’ora di uscita dal centro di giorno è verso le sei del pomeriggio, a quest’ora il micro 85 che ci porta a casa è pienissimo, con gente fuori dalla porta e non è strano vederne passare 4 o 5, cioè aspettare circa 45 minuti, prima che uno decida di fermarsi e spingendo riusciamo a entrare a far parte della massa umana che lo compone per viaggiare circa 40 minuti con un allegro trotto (prodotto dalle buche in strada) verso casa. Ci sono giorni in cui l’attesa del micro è maggiore, quasi disperante, nei quali i micro non passano neanche per la nostra zona d’attesa abituale perchè cambiano percorso prima, visto che non potrebbero trasportare neanche un ago. Il nostro limite d’attesa è più o meno un’ora e mezza, da questo momento iniziamo a farsi l’idea di cercare un taxi. Uno di questi giorni, in una di queste attese eterne, scopriamo che nel punto dove stavamo aspettando ci sono altre tre persone più un neonato, anche loro aspettando per andare al Recreo.

Questo gruppo ci propose di andare verso una “fermata” di taxi vicina dove avremmo potuto cercare di negoziare un prezzo giusto collettivo, trasformando il taxi in un trufi che invece di un prezzo totale facesse pagare ad ogni persona la stessa quantità.

Sulla strada si unirono due persone, con due bimbi piccoli. In totale sette adulti e tre bimbi. Dopo un duro negozio con vari taxisti, uno accettò di portarci per tre pesos per persona adulta e gratis i piccoli. Ora il problema era riuscire a entrare visto che contando il taxista eravamo 11.

Dopo un piccolo gioco di tetris nel quale Cecilia, Dani e un padre di famiglia finirono condividendo il bagagliaio come luogo privilegiato, iniziammo il nostro viaggio, che durò il tempo medio, circa quaranta minuti. Il momento più comico fu quando, arrivati al Recreo, scendendo dal taxi, sia Dani che il nostro compagno di bagagliaio iniziarono a zoppicare e lamentarse per le gambe che si erano addormentate!!!

Identità in trasmissione

Questa è la nostra situazione attuale dato che settimana scorsa abbiamo iniziato la burocracia per ottenere la carta d’identità. Il processo durarà circa tre mesi. La esperienza è stata perlomeno curiosa. Per prima cosa siamo dovuti andare nella sede delle FELCC (Forze Speciali di Lotta Contro il Crimine!), cioè alla Polizia.

Lì siamo entrati nell’ufficio principale, una stanza di grande dimensioni il cui mobilio era composto da sei tavoli con relative macchine da scrivere, tanto antiche che probabilmente Bolívar scrisse le sue memorie con una di quelle, e i corrispettivi funzionari di polizia dietro. Oltre a questo c’era, logicamente, l’archivio con tutti i documenti dell’ufficio, concretamente una grande struttura metallica dove i fogli erano ammontonati producendo una lieve curva sul ripiano del mobile-archivio. In un angolo c’era anche un vecchio frigo con una televisione accesa sopra. Questa fu la prima tappa della mattinata, siamo passati anche per la INTERPOL, ci han fatto analisi mediche e abbiamo concluso in uno studio notarile del centro, dove su un quaderno a righe tipo scuola elementare, senza troppo protocollo, hanno scritto i nostri nomi per “dare fede” della situazione nella quale ci trovavamo da quella mattina, e della quale “lógicamente”, non ci han dato nessun tipo di ricevuta o documento che lo dimostrasse.

Foglia di Coca

La Coca è una delle principali piante della Bolivia, il suo consumo non si limita in convertirla in cocaina per il narcotráfico, si usa anche in foglie come infusione o semplicemente masticata, per evitare il malessere d’altitudine nell’altiplano, e nella nostra zona la usano soprattutto le persone che lavorano di notte per evitare il sonno e ridurre la fame, è impossibile immaginare Sixto, il nostro taxista di fiducia, senza su enorme palla di coca confiando una delle sue guance. E’ importante non confonderla con la cocaina, la foglia è solo la base, non dannosa per l’organismo, cultura millenaria. Comunque è uno stimolante, come il tè o il caffè. Qualche tempo fa Dani l’ha provata masticata. Il procedimento è semplice, si prendono un po’ di foglie che si masticano molto suavemente, una volta fatto questo si mischiano  con un po’ di bicarbonato e con saliva e si inicia a “bolear”, cioè a farla girare continuamente.  Il sapore è dolce e l’odore è molto più forte, si diffonde rapidamente, dopo un po’ il lato della bocca si addormenta come con un’anestesia del dentista. Dani però non ha masticato abbastanza per sentire altri effetti, ma quando viaggeremo all’altiplano lo vivremo.

E questo, scritto il giorno del compleanno della Ceci, è qualche spennellata in più della nostra vita qui.

Ceci e Dani, Dani y Ceci

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